HISTORIA UNIVERSAL GRECIA CARL GRIMBERG PDF

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Author:JoJodal Felrajas
Country:Lebanon
Language:English (Spanish)
Genre:Spiritual
Published (Last):10 August 2010
Pages:50
PDF File Size:14.44 Mb
ePub File Size:7.54 Mb
ISBN:190-8-17514-888-1
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Su trgico fin Creta sirvi de puente entre Oriente y Occidente, entre Egipto y Grecia, y en ella se desarroll una cultura llena de enigmticos atractivos, cultura que a travs del archipilago de las Cicladas ech una cabeza de puente sobre el noroeste de la pennsula de Peloponeso, en pleno continente europeo.

Una rama indoeuropea que en la primera mitad del segundo milenio antes de Cristo se afinc en Grecia los aqueos asimilaron poco a poco, a su manera belicosa, el desprevenido "savoir vivre" de los cretenses, montando piedra sobre piedra fieras alcazabas en Micenas, Tirinto y otras atalayas de la Arglida.

Desde all, llamados por el azulsimo mar que con un remedo de su nombre gentilicio haban bautizado Egeo, trasmitiran primero hacia el litoral de enfrente Asia Menor , y despus a cualquiera costa europea el refinamiento logrado, aunque por ello sus naves tuvieran que embromarse durante el largo asedio de Troya, ese estorbo tan provocativo para ellos.

Creta y Micenas forman con la legendaria Troya, puente tambin entre dos continentes y avanzada entre dos mares, el tringulo de aquella cultura que habiendo recibido influjos de Egipto y Mesopotamia, respectivamente, los iba a trasmitir elaborados a Grecia, cual prembulo de la cultura helnica y occidental. El mar vinculaba a los egeos con las civilizaciones del Cercano Oriente La historia de Creta y de Micenas es, en muchos aspectos, la historia del nacimiento de la civilizacin europea, que para nosotros tiene un inters extraordinario.

Los grandes esfuerzos de los investigadores modernos para levantar el velo que cubra este perodo desde haca miles de aos, dan materia para un relato apasionante. En la Antigedad ya se contaban leyendas sobre las figuras fabulosas de esta Edad del Bronce: el rey Minos, el intrpido Aquiles, el astuto Ulises y el gran Agamenn.

La leyenda sobre Troya La pugna entre Oriente y Occidente, que los eruditos en general ubican hacia antes de Cristo, haba puesto en juego la dominacin del Helesponto. Sin embargo, para la imaginacin popular las causas econmicas y polticas son demasiado abstractas y prosaicas. El sentimiento del vulgo imagin un motivo de guerra completamente distinto: el rapto de la bella Helena, causa mtica tomada de una leyenda popular. De los cantos sobre la guerra de Troya y sus hroes se formaron dos grandes poemas atribuidos a Homero: la Ilada, que trata de la guerra misma, y la Odisea, que describe las aventuras del hroe Ulises una vez terminados los combates.

La historia de la guerra de Troya comienza con el relato de la causa del conflicto: Eris, diosa de la discordia, trat de sembrar cizaa entre las tres diosas, Hera, esposa de Zeus; Palas Atenea, diosa protectora de las artes y las ciencias, y Afrodita, diosa del amor. Eris, la nica divinidad que no pudo asistir a una fiesta nupcial a la que fueron invitados todos los dioses y diosas, se veng arrojando a los convidados una manzana de oro con la leyenda: "Para la ms bella".

Y el ambiente de la fiesta se agri por completo. Al fin, Zeus, padre de los dioses, consigui hacer entrar en razn a las tres diosas que se disputaban el galardn, convencindolas de que sometieran la decisin al prncipe Paris, cuya belleza tambin era muy celebrada. El padre de Paris, Pramo, era rey de Troya o Ilin, como asimismo se la llamaba. Paris apacentaba los rebaos de su padre en el monte Ida, cerca de Troya.

Un da se le aproximaron las tres diosas y le pidieron zanjar la cuestin: Hera prometi hacerle el rey ms poderoso de la Tierra si le conceda la manzana, y Afrodita, que le entregara en recompensa la mujer ms bella del mundo. El juicio de Paris. Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, era considerada la mujer ms bella del mundo.

All se dirigi Paris, donde el rey lo acogi con hospitalidad. La bella Helena se enamor pronto de l, pero tema ser infiel a su esposo. Entonces, Paris determin precipitar los acontecimientos: penetr una noche en el cuarto de la reina, la condujo a su nave y parti rumbo a Troya. Al saberse la noticia del rapto, en toda Grecia se levant una ola de indignacin. Menelao y su hermano, el poderoso rey Agamenn de Micenas, llamaron a todos los prncipes griegos al combate para vengarse del infame seductor.

Sedientos de guerra, todos respondieron al llamamiento y la flota griega reuni ms de 1. Agamenn fue nombrado generalsimo de este ejrcito.

Cuando los griegos arribaron al pas de los troyanos, situaron sus naves en la playa y las protegieron con una muralla. Despus pusieron sitio a la ciudad de Troya. La lucha fue dura e indecisa la suerte de las armas; los aos pasaban sin que el conflicto se resolviera. Hctor, hermano de Paris, era el guerrero ms valiente de los troyanos; Aquiles, el ms valiente entre los griegos. Bastaba la presencia de uno o de otro para poner al enemigo en fuga. Al llegar el ao dcimo de la guerra, la fortuna empez a abandonar a los griegos.

Un reparto de botn fue causa de la enemistad entre Aquiles y Agamenn. La Ilada se abre con esta disputa. Las invectivas que se dirigen ambos hroes estn llenas de sabor y de elocuencia. Aquiles descarga as su furor: "Costal de vino, t que tienes ojos de perro y corazn de ciervo, nunca has tenido el valor de ponerte la coraza para combatir al mismo tiempo que tus guerreros, ni de acompaar a los ms valientes aqueos para acechar en las emboscadas; exponer tu persona te parece la muerte.

Sin duda es ms provechoso, en el vasto campamento de los aqueos, despojar de su recompensa al que se atreve a contradecirte. Eres un rey que devora al pueblo, porque gobiernas sobre un grupo de cobardes.

Si fuera de otra manera, oh, atrida, hoy cometeras tu ltima infamia. Se retir a su tienda y slo permiti la compaa de Patroclo, su amigo y hermano de armas. Los griegos saban cun insustituible era Aquiles, y estaban desesperados. Cansados de esta lucha interminable y deseosos de volver a sus casas, muchos guerreros se dirigieron a los barcos para hacerse a la mar.

Pero el astuto Ulises, rey de Itaca, les sali al encuentro y les avergonz de su retirada tan poco honrosa, rogndoles que no abandonaran todo en un momento de desesperacin, como nios caprichosos, sino que se mantuvieran firmes.

Sus palabras hallaron eco. La nostalgia de los griegos se transform en ardor guerrero y con amenazador gritero se lanzaron de nuevo contra los troyanos. Cuando stos los vieron, salieron de la ciudad para enfrentarse a los griegos en batalla campal. Paris marchaba al frente del ejrcito. Cuando Menelao divis al raptor de su esposa y lo vio "marchar con paso marcial al frente del ejrcito, orgulloso como un pavo real", se lanz hacia l con todo el fuego de su ira y el apuesto prncipe perdi su combatividad.

Si, ojal fuera as; ms te valdra que ser el oprobio y el desprecio de los dems. En verdad, sonren los aqueos de cabezas melenudas, evos que te crean un paladn incomparable, puesto que poseas una bella presencia. Pero ni vigor ni valenta hay en tu corazn. Griegos y troyanos dejaron las armas y se dispusieron a contemplar el combate como pacficos espectadores.

Sin embargo, Paris no tuvo necesidad de poner excesivo valor en la lucha. Cuando pareci que la suerte le volva la espalda, su protectora Afrodita intervino para salvarle: envolvindole en una densa nube, le llev al "cuarto perfumado" del palacio de Troya. Sin embargo, ella no se dej alucinar y se lament ante su cuado, el intrpido Hctor: "Ahora los dioses nos han enviado esta desgracia, que yo no tenga siquiera un esposo ms valiente, sensible a los reproches y afrentas de los hombres!

Y se determin un nuevo desafo: el duelo se celebrara esta vez entre Hctor y yax, el ms valiente guerrero entre los griegos, despus de Aquiles. Al da siguiente, montado sobre su carro y al frente de sus hombres, Hctor atacaba a los griegos. Al poco tiempo se entabl una lucha cuerpo a cuerpo, llena de proezas, junto a las naves.

Algunos hroes aqueos fueron heridos. Los griegos tenan su ltima esperanza depositada en Aquiles. Patroclo se dirigi apresurado hacia su compaero de armas y le cont hasta qu grado de desesperacin haban llegado los suyos, encareciendo a Aquiles que les ayudara.

Slo con que los troyanos le vieran en el combate perderan todo su valor. Pero Aquiles permaneci inquebrantable. No obstante, si su armadura era capaz de espantar a los troyanos, poda ponrsela Patroclo y conducir a los guerreros de Aquiles al combate.

Dicho y hecho. En viendo la armadura de Aquiles, todos pensaron, amigos y enemigos, que el propio Aquiles volva a tomar parte en la lucha y los griegos se envalentonaron. Al contrario, los troyanos se llenaron de temor y slo tuvieron un pensamiento: buscar su 1 Qu abismo separa a Paris y Helena de los dos esposos modelo, Hctor y Andrmaca! No se encuentra en la literatura universal una imagen ms lograda del amor conyugal.

Hctor es, sin duda, la figura ms atractiva de toda la Ilada. Homero el gran poeta, nos describe en ella con especial simpata el retrato de Hctor, hijo, padre y esposo. Los griegos se lanzaron en su persecucin. El carro de Patroclo corra en vanguardia de las lneas griegas y muchos troyanos perecieron bajo sus golpes.

Pero a las puertas de la ciudad, Hctor detuvo su carro, dio media vuelta y se volvi contra Patroclo. Al final, Hctor traspas con su lanza al enemigo y llev la armadura de Aquiles como trofeo a Troya. Arrasado en lgrimas, arrojse al suelo y prometi no dar sepultura a su amigo difunto hasta conseguir la cabeza de Hctor como trofeo. Las lamentaciones de Aquiles llegaron a la resplandeciente gruta donde viva, en el fondo del ocano, Tetis, la madre del hroe. Tetis, cariosa, vino a la superficie y trat de consolar a su hijo, prometindole que Hefaistos, dios del fuego, forjara, a peticin suya, una nueva armadura.

A la maana siguiente, Aquiles pudo ponerse la armadura nueva, ms bella que la anterior, v con voz de trueno reuni a los griegos.

En medio de las aclamaciones de todos, se reconcili con Agamenn y se precipitaron al combate. La lucha fue tan feroz que los mismos dioses, que hasta entonces slo haban ayudado a sus protegidos en los momentos crticos, llegaron ahora a las manos. Aquiles no tena ms que un pensamiento: vengar a su amigo.

Y sembr el terror y el luto entre los troyanos. El hijo de Peleo, por su parte, se lanz contra l como len que deseara aplastar a una multitud de hombres, a un pas entero.

La fiera, primeramente, se adelanta desdeosa, pero cuando un vigoroso cazador, gil en el combate, la ha herido con su lanza, el len se agazapa abriendo sus mandbulas, arroja espuma por la boca, esconde apretada su indmita fiereza en el fondo del corazn, azota con la cola sus caderas y sus flancos, se excita a s mismo al ataque y, por fin, con mirada ardiente de amarillos reflejos, decidido a matar a uno de los cazadores o a encontrar la muerte en primera fila, as el ardor y la bravura impulsan al heroico Aquiles a salir al encuentro del magnnimo Eneas.

La derrota oblig a los troyanos a encerrarse en su ciudad; slo Hctor permaneci fuera de los muros. El anciano Pramo miraba con espanto a Aquiles, que protegido con su armadura resplandeciente se acercaba a su hijo.

Cuando el hroe griego se encontr cerca de su enemigo, el gran Hctor tuvo miedo y emprendi la huida. Aquiles le persigui tres veces alrededor de los muros de la ciudad. Al fin, Hctor se detuvo y le hizo frente. El duelo comenz. Los dos hroes se arrojaron primeramente sus venablos, pero sin alcanzarse. Con el valor de un desesperado, Hctor sac su espada y se precipit furiosamente sobre su enemigo; pero Aquiles lanz un segundo venablo, esta vez con tanta fuerza, que Hctor fue traspasado de parte a parte.

Aquiles tom la armadura del cadver y veng a su amigo difunto arrastrando con su carro el cuerpo del troyano. Llev as el cuerpo hasta su tienda y le abandon sin sepultura a los perros y aves de rapia. Por el contrario, se organizaron solemnes exequias en memoria de Patroclo.

Por doquier, alrededor del cadver, corra la sangre como copa desbordada. Y se erigi un tmulo sobre sus cenizas.

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Carl Grimberg - Historia Universal, Grecia

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